A Rita Levi-Montalcini, neurocientífica italiana, la ilusión y la inteligencia le acompañaron hasta el último de sus días, con 103 años.

No debemos vivir la vejez recordando el tiempo pasado, sino haciendo planes para el tiempo que nos queda; tanto si es un día, un mes o unos cuantos años.”

Ilusión para mantenerse activa, con retos y proyectos; inteligencia para darse cuenta de que esa actitud nutre el cerebro, lo muscula. En virtud de ambas logró el Premio Nobel de Medicina en 1986 por el descubrimiento del factor de crecimiento nervioso (Nerve Growth Factor, NGF), sustancia proteica que preserva el normal funcionamiento cerebral.

Sus descubrimientos fueron cruciales para la comprender los mecanismos de control que regulan el crecimiento de las células y entender mejor el cáncer, los defectos de nacimiento y enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson.

Levi-Montalcini no lo tuvo fácil. Nacida el 22 de abril de 1909 en una familia judía sefardí de Turín, estudió Medicina pese a la oposición paterna y costeándose sus estudios. Luego hubo de permanecer oculta en su domicilio durante las persecuciones de los nazis a los judíos.

Aprovechó ese encierro forzado para comenzar sus investigaciones sobre el crecimiento de las fibras nerviosas en embriones (cimiento de futuros trabajos que revolucionaron la Neuroembriología), haciendo de sus dormitorio un laboratorio, hasta viajar a los EE.UU tras la la Segunda Guerra Mundial, con una beca de estudios.

El profesor Viktor Hamburger la invitó a la Washington University of Saint Louis (Missouri) por un semestre, que se convirtió en 30 años de fructífera actividad científica.

Mi cerebro pronto tendrá un siglo, pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, pero no el cerebro activo”.

Entre otros muchos logros profesionales además del Premio Nobel, Rita ha escrito numerosas obras de interés científico y social (como “Éloge de l’imperfection”; “NGF: apertura di una nuova frontiera nella neurobiologia” y “Il tuo futuro “), creado el Instituto Europeo de Investigación del Cerebro y sido nombrada senadora vitalicia en Italia y doctora honoris causa de la Universidad Complutense, pero quizá su mayor legado es el humano.

Mente positiva, mente viva

Levi-Montalcini fue un modelo de vida, que personificó la realidad de sus investigaciones. Su cerebro siempre se mantuvo sano, más allá de un siglo, porque lo alimentó de retos y de curiosidad intelectual.

La frase “Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca degenerará” define la esencia de esta gran mujer.

En su libro “Un as en la manga”, Rita hace una metáfora entre la vida y el juego: la mejor “carta” que tenemos, el As en la manga, es la actividad mental, pues el cerebro no sólo no se deteriora con su uso, sino que se potencia. Por eso hay que ejercitarlo siempre.

Accede al artículo de la revista Nature Neuroscience: “One hundred years of Rita”.