La fotografía superior, en blanco y negro, muestra una mesa y varias bolas de billar, algunas unidas por varillas para simular una molécula estable, difícil de romper. Mientras, otras bolas aparecen libres sobre una mesa en penumbra. Esta metáfora ilustra la física cuántica.
Tanto la ciencia como el arte requieren de creatividad, de emoción, de curiosidad para iluminar la oscuridad de lo desconocido. Por ello, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha decidido entretejer estas dos disciplinas, combinando la talentosa perspectiva del fotógrafo Chema Madoz con el conocimiento del físico cuántico Juan Ignacio Cirac.
Ciencia y arte son indispensables para entender e interpretar el mundo, y ambos pueden inspirarse mutuamente.”
“Queremos entender un mundo que no vemos, no oímos, no tocamos… Tenemos que abstraernos y hacernos una imagen de lo que hay en ese mundo para poder formular la siguiente pregunta. Ahí es donde creo que puede llegar el arte, que nos puede inspirar para interpretar lo que vemos. Eso es lo que siempre hacemos los científicos: más que responder, preguntarnos”, aclara el científico cuántico Ignacio Cirac.
Con su ejercicio creativo el fotógrafo pone sobre la mesa dos conceptos muy relacionados con la física cuántica: el azar y la probabilidad.
Billar cuántico
Según Cirac: “Siendo como son muy cruciales en esta disciplina científica, también cumplen un papel en la imagen que propone Chema, porque estamos hablando de billar, que como juego puede ser leído desde el punto de vista de la mecánica clásica, la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Hay lecturas probabilísticas del juego de billar”.
Para ilustrar los conceptos de física cuántica Madoz escoge una mesa de billar. “El propio espacio de la mesa de billar es un espacio casi mágico, en el que caben todo tipo de posibilidades, incertidumbres y geometrías posibles”, explica.
La física cuántica, estudia el comportamiento de la materia a escalas espaciales pequeñas, en las que parece imposible conocer con exactitud la posición de una partícula o simultáneamente su posición y velocidad, sin afectar a la propia partícula.”
La imagen es “tremendamente poderosa” comenta María Blasco, directora del CNIO, “Creo que, incluso sin entender en profundidad los principios de la física cuántica, esta foto de Madoz nos habla de algo a lo que no estamos habituados, algo nuevo y misterioso que estimula la mente, nos invita a saber más. Átomos que son bolas de billar, ¿qué pasaría al darles con el taco? Mientras unos están ‘atados’, ligados a una molécula estática y estable, difícil de romper, otros podrían seguir trayectorias casi infinitas”.
Con esta iniciativa el CNIO espera que la sociedad cambie su perspectiva sobre la física cuántica y deje de verla como una disciplina incomprensible. Así, según María Blasco, han hallado en el arte “un vehículo maravilloso” para divulgar conocimiento científico.
Científicos y artistas siempre hemos mirado de frente a lo desconocido, a la oscuridad, y no hemos temido adentrarnos en ella, con la mente abierta, para así poder aprender, poder ver más allá”.
“Ambos trabajos, el de los científicos y el de los artistas, requieren de mucha creatividad y de un gusto por adentrarse en lo desconocido, lo que implica no tener prejuicios y sí una mente muy abierta. Estas cualidades hacen que surjan cosas muy interesantes de la interacción entre ambos”, explica la directora del CNIO.
La obra puede visitarse hasta el 12 de abril en la segunda edición de CNIO Arte. Al igual que el año pasado, el próximo 1 de marzo ‘CNIO Arte’ se da a conocer en ARCOMadrid, la feria de arte contemporáneo, y en la feria JUSTMAD, del 26 de febrero al 3 de marzo.
Madoz ha creado 30 fotograbados numerados y firmados de su fotografía, que se pueden adquirir en la web del CNIO. Todo lo recaudado con su venta será destinado a la investigación del cáncer que lleva a cabo este centro.”









